El proyecto Kuiper de Amazon, pensado para competir con Starlink, enfrenta un retraso inesperado. La compañía dependía de los cohetes Atlas V, que usan motores rusos RD-180. Con el conflicto en Ucrania, el suministro se cortó y ahora deben recurrir a los cohetes europeos Ariane 6, cuyo desarrollo es más lento y costoso. Esto retrasa el despliegue de satélites y la llegada de internet a zonas sin cobertura.
La dependencia técnica que frena la conectividad global 🚀
El cohete Atlas V, operado por ULA, usaba motores RD-180 fabricados por NPO Energomash en Rusia. Con las sanciones, ULA dejó de recibirlos. Amazon había contratado nueve lanzamientos Atlas V para su constelación Kuiper, pero ahora deberá esperar al Ariane 6, cuyo primer vuelo comercial se retrasó hasta 2024. Además, el Ariane 6 tiene un coste por lanzamiento superior y una cadencia menor, lo que reduce la capacidad de poner satélites en órbita rápidamente. Esto alarga el cronograma de Kuiper y frena la competencia en el mercado de internet satelital.
Jeff Bezos descubre que internet no llega por arte de magia 😅
Parece que Jeff Bezos pensó que los cohetes se alquilaban en una tienda de segunda mano. Resulta que depender de motores rusos para lanzar tu negocio de internet no era la jugada más inteligente. Ahora, mientras esperan que los europeos terminen su cohete, los clientes potenciales pueden irse acostumbrando a ver Netflix con datos móviles. Al menos la espera servirá para que Amazon perfeccione su famoso servicio al cliente... o no.