La asociación AMASOL celebra dos décadas de trabajo en Argamasilla de Calatrava, ofreciendo compañía y apoyo a personas mayores que sufren soledad no deseada. Este servicio, que nació para mejorar el bienestar emocional y social de los vecinos más veteranos, se ha convertido en un recurso cercano que reduce el aislamiento y mejora la calidad de vida en la comunidad.
La tecnología como aliada en el acompañamiento social 🖥️
Para ampliar su alcance, AMASOL ha integrado herramientas digitales en su día a día. Usan sistemas de geolocalización para organizar visitas domiciliarias y una app de mensajería para coordinar voluntarios. También han implementado un registro en la nube que permite seguir la evolución de cada usuario, optimizando recursos sin perder el trato personal. Esta base tecnológica, aunque sencilla, es clave para gestionar la demanda creciente en un pueblo donde la población mayor aumenta.
El botón de pánico que no es para selfies 📱
Algunos mayores ya manejan tablets mejor que sus nietos, aunque sea solo para ver vídeos de gatitos. Pero ojo, que en AMASOL no regalan móviles para jugar al Candy Crush; los usan para que, si alguien se siente solo a las tres de la tarde, pueda chatear con un voluntario. Eso sí, que nadie abuse: llamar para preguntar si el pan está más caro no cuenta como emergencia social.