Estudiantes de colegios de Gata de Gorgos y Pedreguer participaron en un encuentro escolar centrado en el trenzado de llata, una artesanía de la Marina Alta que fue sustento de muchas familias durante la posguerra. La iniciativa busca recuperar este oficio manual, que además de su valor cultural, fomenta la concentración y la destreza fina entre los más jóvenes, ofreciendo una alternativa alejada de las pantallas.
La artesanía como herramienta pedagógica frente a la tecnología digital 🧵
Desde una perspectiva educativa, el trenzado de llata implica procesos de motricidad fina y atención sostenida, habilidades que compiten directamente con la gratificación instantánea de los dispositivos móviles. Los alumnos no solo aprenden una técnica ancestral, sino que ejercitan la paciencia y la resolución de problemas al seguir patrones de tejido. Este tipo de actividades manuales, integradas en el currículo escolar, demuestran que la tradición puede ser un recurso eficaz para equilibrar el uso de la tecnología en el aula.
Menos TikTok, más palma y mimbre: la revolución de la llata 🌿
Mientras algunos jóvenes sueñan con ser influencers, estos alumnos descubren que trenzar llata puede ser igual de adictivo, pero sin necesidad de cargar el móvil. Claro, el riesgo de pincharse con una tira de palma es menor que el de un trol en redes sociales. Al final, la experiencia demuestra que la paciencia manual sigue siendo una virtud, aunque cueste más venderla en Instagram. La llata, al menos, no pide like.