El Gran Premio de Austria fue un calvario para Fernando Alonso. El asturiano finalizó en última posición, fue doblado hasta en tres ocasiones y acabó a 53 segundos del penúltimo clasificado. El nuevo monoplaza de Aston Martin, el AMR26B, no llegará hasta Hungría, lo que obliga al equipo y al piloto a resistir al menos dos carreras más en condiciones adversas. La imagen del equipo es de fragilidad y el bicampeón sufre sobre el asfalto.
La evolución técnica del AMR26B y su impacto en el rendimiento 🔧
El desarrollo del AMR26B se centra en corregir los problemas de carga aerodinámica y equilibrio que han lastrado al AMR25 desde inicio de temporada. Las simulaciones apuntan a una revisión profunda del suelo y los pontones para recuperar la eficiencia en curvas lentas. Sin embargo, hasta su debut en Hungría, el equipo debe optimizar al máximo el paquete actual. Los ingenieros trabajan en ajustes de suspensión y reglajes de motor para minimizar la pérdida de tiempo por vuelta, aunque las mejoras serán limitadas.
La estrategia de resistencia: aguantar hasta julio sin mirar los espejos 🏎️
La afición ya se pregunta si Alonso está compitiendo o haciendo un tour turístico por Europa con parada en boxes. Ver al asturiano doblado tres veces en Austria fue como asistir a un documental sobre la supervivencia en F1. El plan es claro: aguantar el chaparrón, contar las vueltas y rezar para que el AMR26B no llegue con retraso. Mientras, Alonso puede aprovechar para aprenderse de memoria los circuitos, que tiempo libre no le va a faltar en pista.