El gobierno alemán planea incrementar un 20% el impuesto sobre bebidas alcohólicas destiladas. Según el proyecto del ministro de Finanzas Klingbeil, una botella de vodka de 0,7 litros costaría casi 90 céntimos más. La cerveza no sufrirá cambios y el vino seguirá exento. La medida busca reducir el consumo, aunque está lejos del 40% que pedían los expertos en salud pública.
Cómo la subida fiscal afecta al desarrollo de alternativas 🍃
Este aumento impositivo podría acelerar la inversión en tecnología de producción de bebidas con bajo contenido alcohólico o sin alcohol. Empresas del sector ya exploran procesos de fermentación controlada y destilación al vacío para mantener el sabor sin la graduación. También se investigan edulcorantes naturales y saborizantes que imiten perfiles complejos. El objetivo es ofrecer productos que no disparen el precio final ni el consumo de alcohol puro.
Brindis con vodka de 90 céntimos más caro 🥂
El ministro Klingbeil cree que encarecer el vodka 90 céntimos hará que los alemanes dejen de beberlo. Seguro que muchos pensarán: mejor me compro dos botellas de vino sin impuestos y me ahorro el dilema. Al final, la medida puede que no reduzca el alcohol ingerido, solo lo redistribuya entre la sección de tintos y la de cervezas. Salud, que el bolsillo lo aguante.