Decenas de miles de albaneses han tomado las calles de Tirana para oponerse a un proyecto turístico de lujo en una zona protegida, impulsado por Jared Kushner, yerno de Donald Trump. Exigen la dimisión del primer ministro Edi Rama, quien vincula las protestas con un supuesto rechazo a Trump y se niega a renunciar. La ciudadanía denuncia daños al medioambiente y la privatización de espacios públicos.
El modelo de desarrollo que prioriza inversiones sobre el código abierto 🌍
El proyecto, que incluye hoteles y villas de alto standing sobre la costa jónica, se ha tramitado con un nivel de opacidad que recuerda a ciertas prácticas en el sector tecnológico. Mientras la comunidad local exige transparencia y estudios de impacto ambiental, el gobierno albanés acelera los permisos como si de una actualización de software se tratase. Sin auditorías independientes ni consultas públicas efectivas, el plan avanza ajeno a la normativa de protección costera, generando un precedente peligroso para otras áreas vulnerables.
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Resulta que para construir un complejo de lujo en terreno protegido solo necesitas ser el yerno de un expresidente y tener un primer ministro dispuesto a ignorar las leyes locales. Mientras los albaneses corean consignas contra Rama, Kushner probablemente ya está diseñando el spa del hotel en su iPad. Al final, el único ecosistema que parece protegerse es el de las cuentas offshore, mucho más resistente que cualquier humedal mediterráneo.