Un agricultor chino de 60 años, sin formación en ingeniería, construyó un submarino casero de cinco toneladas llamado Big Black Fish. Tras ver a alguien en televisión, invirtió unos 5.000 euros por hobby y logró sumergirlo exitosamente a ocho metros. Su hazaña refleja cómo el talento rural recibe apoyo estatal con subvenciones para innovar, demostrando que la creatividad y el esfuerzo individual pueden generar inventos útiles sin títulos técnicos.
El Big Black Fish y sus soluciones técnicas caseras 🛠️
El submarino fue fabricado con chatarra y piezas recicladas, como un motor de coche adaptado y tanques de lastre controlados manualmente. Sin planos ni cálculos complejos, el agricultor usó su intuición para sellar juntas con pegamento industrial y pescar con plomo. La inmersión a ocho metros se logró tras varios intentos y ajustes, usando una manivela para regular la profundidad. El gobierno local aportó subvenciones para materiales, lo que permitió completar el proyecto en seis meses.
El submarino que no necesita GPS, solo intuición rural 🤿
Lo más curioso es que el inventor no sabe nadar, pero eso no le impidió pilotar su artefacto. Cuando le preguntaron cómo orientarse bajo el agua, respondió que miraba por una ventanilla de plexiglás y contaba los segundos. Si fallaba, salía a flote y lo intentaba de nuevo. Al menos, no necesita pedir permiso a la OTAN para navegar por el estanque de su pueblo.