Un juzgado de Zaragoza ha absuelto a dos acusados de golpear con un botellazo a un joven para robarle una cadena de oro en el barrio de Las Delicias. La Fiscalía pedía cinco años de prisión para cada uno por robo con violencia, pero el tribunal los declaró inocentes. El fallo se basa en dudas sobre la autoría, dejando abierta la pregunta de si la acusación carecía de pruebas o el juez no consideró la botella como evidencia.
La tecnología forense y sus límites en casos de violencia callejera 🔍
La prueba pericial en delitos callejeros suele depender de testimonios y registros de videovigilancia. En este caso, la ausencia de cámaras o huellas concluyentes sobre la botella usada como arma limitó la capacidad de la Fiscalía para demostrar la participación directa de los acusados. La cadena de custodia de objetos como una botella rota es compleja; sin análisis de ADN o patrones de impacto claros, el tribunal aplicó el principio de presunción de inocencia, dejando el caso sin resolver técnicamente.
Botella vacía, justicia llena de dudas 🍾
Parece que el juez aplicó el principio de que, si no ves la botella, el botellazo no existió. O quizás la defensa argumentó que era un golpe con fines decorativos. Lo cierto es que los acusados salieron del juzgado como si hubieran esquivado una bala, o un botellazo. La próxima vez, la fiscalía deberá llevar la botella, el golpe y al menos un testigo con cámara de 360 grados. O pedir prestada la lupa de Sherlock Holmes.