Lenovo ha presentado el Yoga Pro 7i Gen 11, un portátil que busca equilibrar potencia y ligereza para quienes trabajan y se entretienen. Su pantalla nítida y teclado cómodo lo hacen útil para editar documentos o ver series. La autonomía de la batería permite usarlo durante la jornada sin buscar enchufe. Para la ciudadanía, representa una opción versátil sin un gasto desorbitado, aunque su precio puede resultar elevado para algunos presupuestos. En resumen, una herramienta equilibrada para quienes priorizan rendimiento y portabilidad.
Especificaciones que importan en el día a día 💻
El equipo monta procesadores Intel de 13ª generación, con opciones que van desde un i5 hasta un i7, acompañados de hasta 16 GB de RAM LPDDR5. La pantalla IPS de 14 pulgadas ofrece resolución 2.5K y una tasa de refresco de 120 Hz, lo que se traduce en imágenes fluidas y texto legible. El almacenamiento SSD PCIe Gen 4 acelera la carga de aplicaciones y archivos. Con un peso de 1.5 kg, es fácil de transportar. La conectividad incluye dos puertos USB-C Thunderbolt 4 y un HDMI 2.1, suficientes para un escritorio modular sin complicaciones.
La trampa de la ligereza: cuando el cargador pesa más que el portátil 🔌
Lenovo se ha esmerado en que el Yoga Pro 7i pese menos que un gato pequeño, pero alguien en la oficina de diseño pensó que el cargador de 100W debía tener el tamaño de un ladrillo. Así que sí, llevarás un portátil finísimo en la mochila, pero también un bloque de corriente que parece un pisapapeles. Al menos la batería aguanta ocho horas, así que puedes dejar el ladrillo en casa y rezar para que no te toque una jornada maratoniana de Zoom. Todo sea por la portabilidad.