El XPPen Pilot Pro llega al mercado como un controlador diseñado para agilizar el flujo de trabajo en edición de video y foto. Con 19 botones, diales y un joystick, su precio de 189 dólares lo sitúa por debajo de rivales como el Loupedeck o el Tourbox. Ofrece una calidad de construcción sólida y una experiencia de uso intuitiva, aunque no está exento de detalles que pulir. Para el creador profesional que busca una herramienta funcional sin gastar de más, esta es una opción a considerar con los ojos abiertos.
Análisis técnico: hardware sólido con fricciones en la conexión 🛠️
El Pilot Pro se conecta por USB-C y ofrece compatibilidad con programas como Premiere Pro, Lightroom y DaVinci Resolve. Sus diales responden con precisión y el joystick facilita el desplazamiento por líneas de tiempo o menús. Sin embargo, el proceso de emparejamiento con el ordenador puede generar frustración: algunos usuarios reportan que el software de configuración no reconoce el dispositivo al primer intento, requiriendo reinicios o reubicación de puertos. Además, la disposición de ciertos botones, especialmente los del borde inferior, obliga a estirar los dedos de forma poco natural durante sesiones largas. No es un fallo grave, pero resta fluidez al conjunto.
Botones perdidos: el mapa del tesoro que no pediste 🗺️
Por 189 dólares, uno espera que los botones estén donde los dedos creen que deben estar. Pero no, el Pilot Pro parece diseñado por alguien con manos de contorsionista o que odia el pulgar izquierdo. Entre localizar el dial escondido y no tocar por error el joystick mientras ajustas el contraste, la edición se convierte en un juego de memoria muscular. Si te gustan los acertijos mientras trabajas, este mando te va a encantar. Si no, siempre puedes reubicar las funciones... después de media hora peleando con el software de configuración.