Más de 130 organizaciones señalan que los vasos reutilizables en festivales no son tan ecológicos como prometen. Se cobra un depósito que rara vez se devuelve, y al no existir un sistema eficaz de recogida y lavado, estos recipientes terminan en vertederos. Para el asistente, esto significa pagar más por un producto que no reduce residuos, solo los disfraza de sostenibles.
El fallo técnico del sistema: logística de lavado inexistente 🛠️
El modelo falla por su infraestructura. Un vaso reutilizable debe soportar hasta 100 lavados industriales para ser rentable ecológicamente, pero en la mayoría de festivales no hay plantas móviles de higienización ni logística inversa. Sin puntos de devolución cercanos ni incentivos reales, el usuario lo tira o lo guarda como recuerdo. El resultado es un residuo de polipropileno que tarda décadas en degradarse, exactamente igual que uno de un solo uso.
El vaso que salva el planeta (hasta que te olvidas de devolverlo) 🥤
Es curioso: pagas un euro extra por un vaso que promete salvar el mundo, pero nadie te explica dónde devolverlo. Así que lo llevas a casa, donde se acumula con otros 15 vasos de festivales anteriores. Al final, tienes una colección de plástico dudoso que ni reciclas ni usas. Pero oye, al menos la organización facturó un dineral en depósitos no reclamados. Eso sí es sostenibilidad financiera.