Científicos australianos han desarrollado un corazón artificial de material blando que replica el latido y las válvulas humanas. Este dispositivo permite probar catéteres y otros tratamientos sin recurrir a pacientes o animales. Para la ciudadanía, esto significa que nuevos tratamientos cardíacos podrían llegar más rápido y con menos riesgos en los ensayos. Un avance que podría salvar vidas al acelerar la innovación sanitaria.
Tecnología blanda para simular el corazón humano 🫀
El prototipo, creado por la Universidad de Melbourne, emplea materiales flexibles y un sistema de presión que imita el bombeo sanguíneo. A diferencia de los simuladores rígidos, este modelo permite observar cómo se comportan dispositivos como stents o válvulas artificiales en un entorno realista. Los sensores internos registran datos de flujo y presión, ofreciendo a los ingenieros una plataforma de pruebas precisa y ética. Su diseño se basa en imágenes de tomografía de pacientes reales.
Adiós a los cobayas humanos (y a los no humanos) 🐭
Por fin, los estudiantes de medicina podrán pinchar un corazón sin que nadie proteste. Este órgano de silicona nunca se quejará, no pedirá un café ni necesitará anestesia. Eso sí, si se estropea, no culpen al cirujano: el fallo es del programador. Mientras tanto, los ratones de laboratorio pueden respirar aliviados: su turno en el quirófano experimental ha sido cancelado. Al menos hasta que alguien invente un pulmón robótico.