La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se ha reunido con el presidente de Azerbaiyán para apuntalar acuerdos en energía, transporte y paz regional. El objetivo es claro: reducir la dependencia del gas ruso. Azerbaiyán ya ha aumentado sus exportaciones a Europa, lo que podría traducirse en precios más estables para los consumidores y una posible inversión en infraestructuras de suministro.
Gasoductos y cables: la infraestructura del cambio 🔧
El Corredor Meridional de Gas ya conecta el Caspio con Europa, pero se planea duplicar su capacidad. La clave técnica está en la ampliación del gasoducto Trans Adriático (TAP) y en la interconexión con la red balcánica. Además, se estudian cables submarinos para electricidad y fibra óptica. Esto implica obras civiles complejas y plazos largos, pero la UE necesita diversificar sus fuentes para no depender de un solo proveedor.
Menos gas ruso, más gas... de Bakú ⛽
Así que cambiamos a Vladimir por Ilham. Al menos el gas azerí no viene con amenazas de corte por invierno, aunque el viaje en barco desde Bakú hasta Europa es un poco más largo. Lo bueno es que si algo falla, siempre podemos culpar al Cáucaso en lugar del Kremlin. La paz regional, mientras tanto, se negocia entre oleoducto y oleoducto.