Publicado el 03/07/2026 | Autor: 3dpoder

Trump usa IA para curar a famosos de sus críticas

Donald Trump publicó un vídeo generado por inteligencia artificial donde muestra a Robert De Niro y Julia Roberts siendo curados de sus críticas hacia él. El contenido, difundido en redes sociales, busca ridiculizar a opositores usando esta tecnología. Para la ciudadanía, esto refleja cómo la IA puede manipular imágenes y mensajes políticos, generando dudas sobre la veracidad de lo que vemos en internet.

Photorealistic cinematic scene of a digital editing studio, a large monitor displaying Donald Trump face with glowing AI neural network lines overlaying Robert De Niro and Julia Roberts faces, their expressions shifting from angry to neutral during a digital healing process, a robotic arm with precision laser tool adjusting facial pixels on a holographic interface, scattered media icons and speech bubble fragments dissolving into digital dust, dramatic blue-red lighting, ultra-detailed circuitry visible on the editing console, realistic software UI panels with waveform patterns, technical illustration style, high contrast shadows, 8K render quality

La IA como herramienta de manipulación política 🤖

El vídeo utiliza modelos de generación de imágenes y vídeo, como GANs o difusión estable, para modificar expresiones faciales y contextos. Estas técnicas permiten superponer rostros y alterar escenas en tiempo real, haciendo que figuras públicas parezcan decir o hacer cosas que nunca ocurrieron. La facilidad de acceso a estas herramientas reduce el costo de producir desinformación, lo que plantea un riesgo para el debate público. Expertos señalan que la detección de estos contenidos requiere algoritmos avanzados.

¿Curar críticas o crear memes de mal gusto? 😅

Trump descubrió que es más fácil editar a sus críticos que escucharlos. Si la IA puede curar a De Niro de sus opiniones, quizá pronto veamos a un robot convenciendo a tu tío de que deje de compartir cadenas de WhatsApp. Lo curioso es que, mientras la tecnología avanza, la cura para la credulidad humana sigue sin patentarse. Al final, el único tratamiento real es aprender a dudar de lo que vemos.