Bethesda Game Studios vuelve a la carga con The Elder Scrolls VI, un proyecto que lleva años gestándose bajo el capó del Creation Engine 2. La promesa es ambiciosa: terrenos generados por procedimientos combinados con modelado manual, iluminación volumétrica mejorada y texturas con aspiraciones fotorrealistas. Todo ello apoyado por herramientas como Substance Suite, SpeedTree y Blender. Los jugadores esperan ver si esta vez el motor no se desmonta al cargar una escena compleja.
Generación procedural y diseño topográfico: el arte de fingir que todo es real 🏔️
El equipo ha desarrollado una herramienta propietaria de diseño topográfico para esculpir montañas y ruinas con mayor detalle. La generación procedural avanzada de biomas permite que el mundo se extienda sin que cada metro cuadrado tenga que ser colocado a mano, aunque los artistas retocan zonas clave para evitar el efecto repetitivo de juegos anteriores. La iluminación volumétrica busca dar profundidad a los paisajes, mientras que las texturas de ruinas antiguas intentan competir con el realismo de un documental de Historia Channel.
El motor que hará llorar a tu PC (y a tu paciencia) 💻
Todo esto suena muy bonito, pero los veteranos sabemos que un nuevo juego de Bethesda sin bugs es como un dragón sin escamas: no existe. El Creation Engine 2 promete ser estable, aunque la comunidad ya se frota las manos pensando en los parches no oficiales que harán falta para que las montañas no se coman a los NPCs. Mientras tanto, los modders calientan motores para arreglar lo que Todd Howard no pudo explicar en la última conferencia.