Nintendo vuelve a la carga con Super Mario Party Jamboree, un título que apuesta por el caos multijugador y un apartado visual que abraza lo artificial. El motor propietario de NDcube mantiene la esencia de la saga, con tableros que parecen juguetes de plástico y reflejos que, sin ser revolucionarios, cumplen su función en minijuegos que exigen rapidez.
Motor propietario y sombras de plástico brillante 🎮
El motor gráfico interno de NDcube se centra en la claridad visual y la fluidez. Los modelos de los personajes y los escenarios del tablero reciben un tratamiento de sombreado que simula plástico brillante, con reflejos simples en tiempo real que evitan la saturación. La tasa de refresco se adapta para mantener la respuesta inmediata en los minijuegos más frenéticos, donde un solo fotograma de retraso puede significar la derrota. Los modeladores de Nintendo y Adobe Photoshop son las herramientas base para crear estos assets tan coloridos.
El motor que hace sudar a los joy-con 🎲
El motor propietario tiene una misión clara: que veas perfectamente cómo tu amigo te roba la estrella en el último segundo. Los reflejos en el plástico de los dados son tan nítidos que casi puedes oler el olor a nuevo de la caja. Y ojo, que la fluidez en los minijuegos es tal que no tendrás excusa cuando falles por culpa de los mandos, no del juego. Nintendo sabe que lo importante es echarle la culpa al vecino, no al framerate.