Nintendo ha vuelto a demostrar que no necesita un motor gráfico de terceros para crear un título visualmente impactante. Super Mario Bros. Wonder corre sobre un engine propietario de la compañía, desarrollado internamente para exprimir el hardware de Switch. El resultado es un despliegue de animaciones fluidas, deformaciones de geometría dinámicas y una paleta de colores que parece sacada de un sueño febril.
Animación expresiva y deformaciones dinámicas: el arte de la Flor Maravilla 🎨
El motor propio de Nintendo permite que cada personaje, desde Mario hasta los Goombas, tenga animaciones extremadamente expresivas. Al activar la Flor Maravilla, el juego deforma la geometría en tiempo real: los tubos se estiran como chicles, el suelo ondula y los fondos explotan en un caleidoscopio psicodélico. Todo esto se logra con software interno de modelado y animación, sin recurrir a herramientas comerciales como Unity o Unreal. Cada frame está calculado para mantener la fluidez a 60 fps, priorizando la claridad visual sobre el realismo.
El motor secreto de Nintendo: hecho en casa, como la paella del domingo 🍳
Mientras otros estudios compran licencias de motores gráficos como si fueran suscripciones de Netflix, Nintendo sigue usando su propio engine. Y oye, funciona. No sabemos si lo programan con café y enfado, o con té verde y meditación zen, pero el caso es que logran que una Switch de 2017 mueva deformaciones y efectos de colores que harían llorar a una PS4. Si algún día Nintendo vende su motor, seguro que lo hace en formato cartucho con olor a plástico nuevo.