Simon Levy, de 40 años, acusado de asesinar a dos mujeres y agredir sexualmente a una tercera, optó por no declarar en su juicio. La fiscalía lo describe como un depredador que pagaba por sexo para luego atacar a sus víctimas. Su silencio, pese a declararse inocente, podría pesar en el veredicto final.
Cámaras de seguridad y ADN: la tecnología contra el silencio del acusado 🧬
La fiscalía se apoya en pruebas forenses y registros digitales para contrarrestar la falta de declaración. El análisis de ADN vincula a Levy con las escenas del crimen, mientras que las cámaras de seguridad lo sitúan cerca de las víctimas en horas clave. Los datos de geolocalización de su teléfono refuerzan la cronología de los ataques.
El acusado mudo: un talento innato para no hablar en el momento justo 🤫
Levy ha descubierto que callar es un arte. Mientras los abogados discuten y los testigos lloran, él disfruta de un momento de paz en el banquillo. Quizás espera que el jurado interprete su silencio como un acto de sabiduría, aunque parezca más bien un truco de magia: desaparecer sin decir palabra.