Los huertos de Santa Eugènia, en Girona, viven un verano de tensión extrema. La falta de agua por la sequía se suma a unas obras de mejora que han reducido el caudal disponible. Algunos hortelanos, situados cerca de la entrada, bloquean el riego para asegurar su suministro, dejando sin una gota a los cultivos más alejados. Las plantas se mueren y las discusiones entre vecinos se han vuelto diarias.
Tubería externa: la solución técnica que no llega 🌊
La solución planteada por el consistorio es instalar una tubería externa que bypass las zonas conflictivas y garantice un reparto equitativo del agua. Sin embargo, no hay fecha de ejecución. Mientras tanto, la red actual, diseñada para un consumo menor, no soporta la demanda. Los hortelanos más perjudicados han propuesto válvulas de control y horarios estrictos, pero la falta de mantenimiento y la burocracia frenan cualquier avance técnico inmediato.
La guerra del agua: riegos, bloqueos y un tomate que llora 🍅
La escena es digna de un western de secano: hortelanos armados con mangueras, miradas de reojo y algún que otro plantón de lechuga como escudo humano. El que tiene la llave del riego se convierte en cacique local, y los de atrás solo pueden soñar con que llueva o que la tubería externa llegue antes de que sus pimientos se conviertan en pasas. Mientras, el único que medra es el caracol, que ya tiene charca propia.