Los pinchazos en los dedos para medir el azúcar podrían pasar a la historia. Investigadores desarrollan sensores de glucosa en saliva integrados en protectores bucales, usando transistores de efecto de campo. Estos microchips analizan la saliva en tiempo real, detectando cambios químicos sin necesidad de acceso al torrente sanguíneo. Una alternativa que promete comodidad para quienes controlan su diabetes a diario.
Cómo funciona el transistor de efecto de campo en la saliva 🧪
El sensor utiliza un transistor de efecto de campo (FET) cuya puerta está recubierta con una enzima específica, la glucosa oxidasa. Al entrar en contacto con la saliva, la enzima reacciona con la glucosa generando peróxido de hidrógeno. Esta reacción modifica el potencial eléctrico en la superficie del transistor, alterando la corriente que fluye entre el drenaje y la fuente. La variación de corriente se traduce en una medición precisa de la concentración de glucosa, con un rango útil para diabéticos. El microchip, fabricado con procesos CMOS estándar, se integra en un protector bucal flexible y resistente a la humedad.
Adiós a los pinchazos, hola al sabor a ciencia 😁
Por fin una razón para morderse el protector bucal sin que sea culpa del bruxismo. Ahora, en lugar de pincharte el dedo diez veces al día, solo tendrás que babear un poco dentro de tu nuevo chicle tecnológico. Claro, habrá que acostumbrarse a explicarle a la gente que no llevas un aparato de ortodoncia cutre, sino un laboratorio portátil. Y ojo, si la saliva sabe a fresa, mejor no confiarse: el sensor mide glucosa, no sabeores.