Los estudiantes catalanes han denunciado que el examen de Matemáticas de la selectividad fue un ejercicio de resistencia, no de conocimiento. Con una duración excesiva y una complejidad extrema, la nota media ha caído a 4,1, la más baja en una década. Alumnos que sacaban un 8 en bachillerato han obtenido un 4,5, lo que cierra las puertas a carreras científicas universitarias por culpa de una prueba mal diseñada.
El algoritmo del desastre: cuando la tecnología educativa falla 📉
Desde un punto de vista técnico, diseñar un examen con ítems de dificultad calibrada es una tarea que requiere análisis estadístico y simulaciones. Si la prueba tiene una varianza tan alta que un alumno con 8 de media baja a 4,5, el sistema de evaluación pierde fiabilidad. Los correctores digitales y los modelos de calibración deberían detectar estos desajustes. Sin embargo, aquí el fallo fue humano: no se ajustó la duración ni la complejidad al perfil real de los estudiantes.
El examen que necesitaba una prórroga y un psicólogo 😅
La prueba fue tan larga que algunos estudiantes empezaron a resolver ecuaciones diferenciales en sueños. Con una media de 4,1, el aprobado es ahora un premio a la resistencia física, no al conocimiento matemático. Las familias piden cambios, pero mientras tanto, los futuros ingenieros aprenden que en la vida real, a veces, el problema no tiene solución, solo una hoja de reclamaciones.