La cuarta temporada de Star Trek: Strange New Worlds continúa su recorrido en Paramount+ con un episodio de terror titulado The Griffin Incident. Este capítulo pone el foco en Sam Kirk, un personaje que hasta ahora había quedado en un segundo plano. La tripulación del U.S.S. Enterprise enfrenta amenazas externas y luchas internas, ofreciendo una opción de entretenimiento de ciencia ficción con historias intensas y personajes conocidos.
Cómo se construye el horror espacial sin efectos visuales excesivos 👽
El episodio utiliza una iluminación tenue y espacios reducidos para generar tensión, alejándose de los grandes efectos digitales. La narrativa se apoya en el desarrollo psicológico de Sam Kirk, explorando sus miedos y decisiones bajo presión. Los guionistas optan por un ritmo pausado que permite que el terror surja de lo que no se ve, en lugar de monstruos explícitos. La banda sonora, con tonos graves y silencios incómodos, refuerza la atmósfera opresiva. Este enfoque técnico recuerda a clásicos del género como Alien, pero adaptado al ADN de la franquicia.
Sam Kirk: el hermano olvidado que al fin tiene algo que hacer 🖖
Mientras su famoso hermano James T. Kirk se lleva los reflectores y las frases épicas, Sam pasa la mayor parte de la serie haciendo papeleo o mirando pantallas. Pero en The Griffin Incident, el pobre hombre por fin sale del armario de la insignificancia para enfrentarse a horrores cósmicos. Eso sí, los fans ya especulan si sobrevivirá o si volverá a ser relegado a la sección de extras. Al menos, esta vez no tendrá que pedir permiso para usar el replicador.