El piloto madrileño Carlos Sainz ha mostrado su descontento con Williams después de que las actualizaciones técnicas previstas para el Gran Premio de Gran Bretaña no rindieran como se esperaba. El equipo continúa en el fondo de la parrilla, lo que genera dudas sobre la continuidad del español, cuyo contrato finaliza esta temporada. La paciencia de Sainz se agota ante la falta de avances.
El paquete aerodinámico que no cumplió lo prometido 🏎️
Williams introdujo un nuevo suelo y alerón delantero en Silverstone con la intención de reducir la pérdida de carga aerodinámica en curvas lentas. Sin embargo, los datos de telemetría mostraron un incremento mínimo del downforce sin traducirse en tiempos por vuelta. El equipo de Grove sigue lastrado por un chasis pesado y una unidad de potencia que no logra competir con los motores de vanguardia. Las simulaciones previas no coincidieron con la realidad en pista.
Sainz, entre el banco de pruebas y la terapia de grupo 🛠️
Carlos ya ha vivido suficientes experimentos fallidos como para pedir cita con un psicólogo deportivo. En Williams, las mejoras llegan con cuentagotas y suelen caducar antes de estrenarse. Mientras tanto, el español pasa más tiempo explicando problemas que adelantando rivales. Si la escudería sigue así, pronto necesitarán un manual de instrucciones para entender por qué su coche no corre ni para pedir un café.