En una planta de reciclaje, el robot clasificador de chatarra comenzó a fallar sin causa aparente. Tras semanas de diagnósticos, se descubrió un sabotaje: un campo magnético alterno oculto descalibraba el sensor de inducción. El responsable usó imanes estratégicamente colocados para engañar al sistema y alterar la separación de metales.
Pipeline 3D para reconstruir la escena del sabotaje 🛠️
Para documentar el incidente, se usó ContextCapture para generar un modelo 3D de la zona del sensor a partir de fotogrametría. Luego, en Blender se reconstruyó la trayectoria del campo magnético y la posición exacta del imán oculto. El modelo permitió simular cómo el campo alterno interfería con la lectura del sensor, validando la hipótesis del sabotaje sin necesidad de desmontar la máquina.
El imán más caro de la historia del taller 🧲
Lo más curioso es que el sabotaje costó más en horas de diagnóstico que el propio sensor. El técnico pasó tres semanas revisando cables, actualizando firmware y hasta consultando a un chamán digital. Al final, el culpable era un imán de nevera escondido bajo una cinta transportadora. Eso sí, ahora el robot clasifica metales y también detecta bromas de mal gusto.