Un brazo robótico encargado de paletizar sacos de cemento comenzó a fallar de forma intermitente, desviando cargas y deteniendo la producción. Tras una inspección, se descubrió que un sensor de proximidad había sido descalibrado por un imán de neodimio oculto en la estructura. El sabotaje, detectado por el equipo de mantenimiento, evidenció la fragilidad de los sistemas industriales frente a interferencias magnéticas simples pero efectivas.
Pipeline 3D para documentar la interferencia magnética 🧲
Para analizar el sabotaje, se utilizó ContextCapture para reconstruir en 3D el área del sensor y el brazo robótico a partir de fotografías. Luego, en Blender se modeló la posición exacta del imán y se simuló el campo magnético para entender cómo desviaba la señal de proximidad. Este flujo de trabajo permitió visualizar que el imán, colocado a 5 cm del sensor, generaba una lectura falsa de distancia, engañando al controlador del robot y provocando movimientos erráticos.
El imán que volvió loco a un robot empacador 🤖
Alguien pensó que un imán de neodimio sería el truco perfecto para que el brazo robótico empezara a bailar salsa con los sacos de cemento. Y vaya si funcionó: el sensor, confundido, creía que no había nada donde sí había, y viceversa. El robot terminó apilando sacos como si estuviera borracho, hasta que un técnico encontró el imán pegado con cinta adhesiva. Menos mal que no intentaron sabotear la cafetera, porque ahí sí que no hay sensor que valga.