La periodista Rosa María Calaf ha sido galardonada con el Premio Nacional de Televisión 2026, dotado con 30.000 euros, reconociendo su trayectoria como corresponsal de RTVE en Nueva York, Moscú y Pekín. Para la ciudadanía, este premio significa valorar a una figura que impulsó un periodismo más cercano y diverso, abordando temas antes considerados tabú. Su legado modernizó la información televisiva para todos.
El salto tecnológico del reporterismo en RTVE bajo su mirada 📺
Calaf supo aprovechar los recursos técnicos de cada época para acercar realidades lejanas. Desde los pesados magnetoscopios de la década de los 80 hasta los primeros satélites de transmisión, su trabajo mostraba cómo la tecnología podía humanizar la noticia. En Moscú, implementó sistemas de edición rudimentarios que permitían enviar crónicas más rápidas. En Pekín, usó las primeras cámaras portátiles para captar la vida cotidiana sin filtros. Su enfoque demostró que la innovación no es solo el equipo, sino cómo se usa para contar historias.
El premio que pagará sus facturas de internet y poco más 💻
Con los 30.000 euros del premio, Calaf podrá cubrir el abono de fibra óptica de su casa durante unos 25 años, o comprar un par de móviles de gama alta que se quedarán obsoletos en dos temporadas. Lo curioso es que el periodismo moderno, con sus algoritmos y titulares virales, aún no ha superado la calidad de sus reportajes grabados con cintas que pesaban como un ladrillo. Al final, el verdadero premio es no tener que editar en TikTok.