La coordinadora de Movimiento Sumar, Lara Hernández, ha renunciado a todos sus cargos y se ha dado de baja del partido. Su salida ocurre tras una investigación por presunto trato vejatorio a trabajadores, proceso que fue archivado. Hernández denuncia una campaña de desprestigio y rechazó un puesto en la nueva dirección. Para la ciudadanía, este episodio evidencia divisiones internas que ponen en duda la estabilidad del proyecto político y sus propuestas.
La tecnología de gestión: fallos en la comunicación interna 📉
En el ámbito organizativo, partidos como Sumar enfrentan retos de escalabilidad similares a los de una startup. La ausencia de herramientas de gestión de conflictos y canales de denuncia anónimos eficaces agrava tensiones. Plataformas como Slack o Trello no resuelven problemas de cultura laboral si no se implementan protocolos de mediación. La crisis de Hernández refleja cómo la falta de sistemas de retroalimentación y transparencia puede fracturar equipos. Sin una estructura digital que registre incidencias y garantice anonimato, las disputas internas se convierten en crisis públicas.
La baja voluntaria: cuando renunciar es más fácil que usar el grupo de WhatsApp 😅
Lara Hernández ha preferido borrarse del partido antes que soportar otro grupo de WhatsApp con 47 miembros y 300 mensajes al día. Porque, seamos sinceros, lidiar con un proceso de mediación es menos llevadero que leer el meme de las 8:00 am del compañero que cree que el capitalismo es un virus. Si hasta para renunciar hay que hacerlo con estilo: darse de baja del partido, rechazar un cargo y enviar un comunicado. La próxima vez, que usen un bot de moderación.