La pregunta recorre las redes sociales y las barras de los bares virtuales: si la selección española se enfrenta a Bélgica en un mundial, ¿a quién apoya Carles Puigdemont? El expresident, residente en Bélgica desde su huida, se encuentra en una encrucijada geopolítica y futbolística que divide a sus seguidores. Analizamos las variables de este dilema.
Análisis técnico de la lealtad deportiva en modo multihilo 🧠
Desde un punto de vista de desarrollo de software, podríamos modelar la decisión de Puigdemont como un algoritmo de prioridades. La variable nacionalismo catalán tendría un peso del 100% y anularía cualquier otra condición. Sin embargo, la función agradecimiento al país anfitrión (Bélgica) introduciría un bucle de retroalimentación. El resultado lógico sería un if else infinito que, para evitar un crash del sistema, derivaría en apoyar a cualquier equipo que no sea España, priorizando la derrota de La Roja como output final del proceso.
La solución final: animar a Bélgica pero con la camiseta de Waterloo 🏆
La opción más plausible es que Puigdemont, para no ofender a sus anfitriones belgas, se ponga la camiseta de Bélgica. Pero ojo, que sería una edición especial con el nombre de Junts y el dorsal 1. En el descanso, saldría al campo a hacer el pasillo a los jugadores belgas, pero no para aplaudirles, sino para preguntarles si conocen a algún abogado especializado en derecho internacional. Al final, lo celebraría con un goal tan fuerte que hasta en Waterloo lo oirían, pero siempre mirando de reojo a la frontera francesa por si acaso.