El plan para reabrir el puente Hammersmith a vehículos ha sido cancelado. El motivo es que su reparación costaría 300 millones de libras, una cifra equivalente a levantar un puente nuevo desde cero. Desde 2019, el puente solo permite el paso de peatones y ciclistas. Para los ciudadanos, esto implica que seguirán sin poder usar el coche y que el cierre total es posible si no llegan más fondos. El alto costo impide su restauración completa.
El dilema técnico de restaurar un puente del siglo XIX 🏗️
La estructura metálica del puente, construido en 1887, presenta corrosión severa en sus tirantes y juntas. Los ingenieros determinaron que cualquier reparación profunda requeriría desmontar secciones enteras y reforzar la base, un proceso que, por su complejidad y materiales especializados, dispara los costos. La alternativa de un puente nuevo, con diseño moderno y menor mantenimiento, resulta más viable económicamente. La decisión final fue que el presupuesto no justifica una restauración parcial que solo alargaría la vida útil unos pocos años.
El puente que se volvió peatonal por obra del presupuesto 🦆
Al final, la solución fue dejar el puente como está: un bonito paseo para peatones con vistas al río. Si los coches ya no pasan, al menos los patos del Támesis tienen menos ruido. Eso sí, si alguien tiene 300 millones de libras sueltas en el bolsillo, puede llamar al ayuntamiento. Mientras tanto, los conductores tendrán que buscar otro puente o aprender a caminar. Total, el ejercicio no viene mal.