Austal, Curtin University y el AMCRC han lanzado un proyecto de 600.000 dólares para desarrollar un método que guíe a la industria naval y de defensa australiana en la decisión de qué piezas fabricar con impresión 3D. Durante 18 meses, evaluarán componentes bajo criterios técnicos, comerciales y regulatorios. El objetivo es producir repuestos militares más rápido y a menor costo, optimizando recursos y fortaleciendo la cadena de suministro.
Criterios técnicos y regulatorios para la fabricación aditiva 🛠️
El equipo de investigación analizará cada pieza según su viabilidad técnica, el costo de producción y el cumplimiento de normativas de defensa. Se priorizarán componentes con geometrías complejas o baja demanda que no justifiquen mantener inventarios físicos. También se considerarán los estándares de certificación para uso militar, un punto crítico en la adopción de la impresión 3D en este sector. El método resultante servirá como herramienta de decisión para astilleros y contratistas de defensa.
Adiós a la pieza que nadie encuentra en el almacén 😅
Porque sí, todos conocemos esa pieza que lleva años perdida en el almacén y que solo aparece cuando el barco ya zarpó. Con este proyecto, los militares australianos podrían imprimir repuestos bajo demanda, evitando la búsqueda interminable o la compra a precios de oro. Eso sí, no esperen que impriman un portaaviones de la noche a la mañana. Por ahora, el proyecto se centra en piezas pequeñas, no en construir una flota con la impresora de la oficina.