Sony anuncia que ciertos juegos first-party solo se venderán en formato digital. Detrás del discurso de modernidad y comodidad se esconde una estrategia clara: eliminar el mercado de segunda mano y atar al usuario a sus servidores. El consumidor pierde el derecho a revender, prestar o conservar su copia. No es progreso, es control corporativo.
DRM y obsolescencia programada como modelo de negocio 🔒
El paso a lo digital permite a las empresas aplicar DRM persistente, exigir verificación online y retirar títulos sin previo aviso. Técnicamente, el usuario solo adquiere una licencia revocable. Sin leyes que obliguen a mantener tiendas abiertas o permitir la reventa de claves, el mercado de segunda mano desaparece. La solución es exigir marcos legales que protejan la propiedad digital, como ocurre con bienes físicos.
El futuro de coleccionista: una carpeta en el disco duro 💾
Pronto presumir de colección será enseñar capturas de pantalla de tu biblioteca digital. Nada como abrir una caja de cartón para encontrar un código de descarga. Y si tu cuenta es baneada por error, adiós a 500 euros en juegos. Pero no te preocupes, puedes comprarlos de nuevo. La libertad de mercado, dicen. La libertad de pagar dos veces, entendemos.