Otto Von Furth, más conocido como Plasmus, es uno de esos personajes de DC Cómics que la mayoría ha olvidado. Creado por Marv Wolfman e ilustrado por George Pérez, debutó como un científico que, tras un accidente con ácido, se transformó en una masa amorfa y corrosiva. Su historia es breve y trágica, típica de los años 80.
La descomposición controlada como poder 🧪
Plasmus poseía la capacidad de disolver materia orgánica e inorgánica al contacto, gracias a su cuerpo semilíquido de pH extremo. Su fisiología le permitía moldear su forma para atravesar espacios reducidos o envolver objetivos. Sin embargo, su inestabilidad química requería un traje de contención especializado. Sin él, su cuerpo se evaporaba lentamente, limitando sus apariciones a combates cortos y controlados.
El súper poder de desaparecer del cómic 💧
Lo irónico de Plasmus es que su mayor hazaña fue desaparecer del radar editorial. Con un poder que básicamente lo convertía en un charco andante, no es raro que los guionistas prefirieran villanos menos... líquidos. Al final, Otto se licuó en el olvido, demostrando que no todo lo que brilla es oro, ni todo lo que se derrite es queso.