La Audiencia Nacional ha concedido un permiso penitenciario de tres días al etarra condenado por ordenar el asesinato de Alberto Jiménez Becerril y Ascen García Ortiz en 1998. La decisión se basa en su evolución en prisión, pero ha reavivado el debate entre la reinserción y la memoria de las víctimas. La salida temporal del preso genera malestar en la ciudadanía y en sectores sociales que consideran el gesto como una bofetada a la justicia.
La reinserción penitenciaria como algoritmo social en debate ⚖️
El sistema penitenciario aplica criterios de progresión basados en informes psicológicos y de conducta, similares a un algoritmo que evalúa variables de riesgo. En este caso, la junta de tratamiento consideró favorable la evolución del recluso para otorgar el permiso. Sin embargo, el fallo judicial no computa el impacto social ni el dolor de las víctimas, generando una discrepancia entre la lógica técnica de la reinserción y la percepción pública de impunidad. El debate persiste.
Tres días de libertad para el que pidió matar, y luego vuelta al módulo 😤
Parece que la justicia aplica un modelo de prueba gratuita: tres días de libertad condicional para probar si el etarra se porta bien, como una suscripción a la reinserción. Si falla, cancelación sin cargos. Mientras tanto, las víctimas se quedan con el recibo de un dolor que no admite devolución. Al menos, el permiso no incluye bono de fidelidad ni tarjeta de puntos para futuras salidas.