La comedia negra Parallel Gazes, presentada en el Fantasia Film Festival, no es un thriller de acción al uso. Su argumento: tres personas comunes intentan robar un auto de lujo. El plan fracasa, pero la cinta se desvía de la persecución para explorar los sueños y relaciones de sus protagonistas. Ofrece una mirada entretenida a la vida real, con personajes cercanos y diálogos que invitan a pensar mientras se ríe de lo absurdo.
El desarrollo narrativo: un motor de emociones sin GPS 🎬
Técnicamente, la película apuesta por un guion que prioriza el desarrollo de personajes sobre la pirotecnia visual. La narrativa avanza a través de conversaciones cotidianas y situaciones incómodas, evitando los giros de guion forzados. Los directores usan planos fijos y un montaje pausado para que el espectador se sumerja en la psicología de los tres ladrones aficionados. No hay persecuciones espectaculares ni explosiones; el conflicto nace de la incomunicación y los sueños rotos. Es una estructura modesta pero efectiva, que recuerda que un guion sólido puede sostener una historia sin depender del presupuesto.
Robar un auto de lujo: la peor idea de negocios desde las criptomonedas 🚗
Si algo enseña Parallel Gazes es que planificar un delito con tres personas que no se coordinan ni para pedir pizza es una receta para el desastre. El auto de lujo termina siendo el MacGuffin menos importante de la función. Mientras ellos discuten sobre quién tiene la culpa, uno se pregunta si no habría sido más fácil ahorrar para un alquiler. Al final, la cinta te deja con una sonrisa y la certeza de que, en la vida real, hasta los malos planes son mejores que no tener ninguno. Eso, y que no debes robar un coche si antes no has visto esta película.