El problema no es solo que tres empresas controlen el mercado de memorias RAM y NAND y suban los precios al unísono. La cuestión es que la legislación actual permite comportamientos casi idénticos sin necesidad de una conspiración explícita, legalizando de facto el abuso. Esta contradicción entre la teoría de la competencia y la realidad del oligopolio perjudica a los consumidores, que pagan tecnología más cara sin alternativas reales.
Colusión tácita: cómo el mercado de DRAM y NAND evade la ley 🧠
Samsung, SK Hynix y Micron dominan más del 90% del mercado de DRAM. No necesitan reunirse en un sótano; basta con observar los movimientos de un líder y seguirlos. La ley antimonopolio actual exige pruebas de acuerdo explícito, algo casi imposible de obtener cuando las subidas de precios son paralelas y públicas. Esta laguna legal permite que el oligopolio opere sin riesgo, mientras los consumidores asumen el coste de una tecnología que debería ser más accesible.
El club de los tres: precios que suben como por arte de magia 🔮
Es curioso: cada vez que un fabricante anuncia una subida, los otros dos se suman en cuestión de días. No hay llamadas, ni correos, ni reuniones secretas. Es como si tuvieran un sexto sentido para el negocio. O quizá solo un sentido muy desarrollado para detectar cuándo pueden vaciar la cartera del comprador sin que nadie proteste. Mientras tanto, los consumidores esperamos que la próxima subida sea la última. Spoiler: no lo será.