Nvidia usa sus márgenes de beneficio para financiar empresas de inteligencia artificial a cambio de una parte de sus ganancias. El costo de esta apuesta no lo asume la compañía, sino los consumidores finales, que pagan más por cada chip sin saber que están cubriendo los riesgos de sus socios comerciales.
El modelo de negocio que externaliza el riesgo 💸
Con márgenes brutos superiores al 70%, Nvidia podría invertir directamente en investigación abierta o reducir el precio de sus GPUs. En lugar de eso, usa su posición dominante para condicionar el acceso a hardware crítico, exigiendo un porcentaje de los ingresos futuros de las startups de IA. Esto convierte a cada comprador de una tarjeta gráfica en un inversor forzoso que financia la especulación ajena sin recibir ni un dividendo.
El plan maestro: que pague el de siempre 🎯
Nvidia ha descubierto la fórmula mágica: tú compras la GPU, ellos se llevan el pastel de la IA, y si la startup quiebra, pues nada, ya pagaste el chip. Es como si un restaurante te cobrara el menú y además un extra por si al chef se le ocurre abrir otro local. Un negocio redondo donde el único que no especula eres tú, pero el que paga los platos rotos, también.