Cuatro niños menores de 10 años convirtieron un Ferrari valuado en 530 mil dólares en un tobogán improvisado en Kunming, China. El resultado: daños por 4 mil 300 dólares. El dueño buscó un acuerdo amistoso, pero los padres solo ofrecieron 730 dólares y no obligaron a los niños a disculparse. Ahora el propietario demanda el pago total, dejando claro que los padres pueden ser responsables civilmente por los destrozos de sus hijos.
Responsabilidad parental frente a daños materiales 🧑⚖️
El caso expone un principio legal básico: los padres responden por actos de sus hijos menores. En China, el Código Civil establece que los tutores deben reparar los daños causados por niños bajo su cuidado. Aquí, los padres intentaron minimizar su responsabilidad ofreciendo una fracción del costo real. La demanda del dueño busca aplicar la norma sin descuentos. Para el ciudadano común, esto es un recordatorio de que supervisar a los hijos evita gastos mayores, especialmente cuando el objeto dañado tiene un valor excepcional.
El tobogán más caro del barrio 🛝
Los niños encontraron la forma más costosa de jugar sin gastar un centavo: un Ferrari como resbaladilla. Los padres, en cambio, aprendieron que ofrecer 730 dólares no cubre ni el cambio de aceite de un auto así. Ahora el dueño pide el total, y los pequeños seguro pensarán dos veces antes de usar un deportivo como parque infantil. Moraleja: si tus hijos juegan en la calle, asegúrate de que no haya un Ferrari cerca, o tu bolsillo lo sentirá.