Adrian Newey ha confirmado lo que muchos sospechaban: Aston Martin arrastraba procesos y equipos de hace más de veinte años, algunos heredados de la extinta escudería Jordan. Piezas que no llegaban a tiempo, falta de inversión en herramientas básicas y una estructura obsoleta que lastraba el rendimiento del coche. Para la afición, esto explica las dificultades del equipo y pone en jaque el futuro de Fernando Alonso, que necesita un monoplaza competitivo ya.
La brecha tecnológica que frena el desarrollo del AMR25 🏎️
Newey ha señalado que el equipo carecía de sistemas modernos de simulación y fabricación. Los procesos de pedido de componentes seguían métodos manuales, lo que generaba retrasos constantes. Sin inversión en maquinaria de precisión o software de diseño actualizado, el coche perdía décimas en cada sector. La modernización implica no solo comprar equipos nuevos, sino también formar al personal y reestructurar la cadena de suministro. Un cambio necesario que llevará meses, no semanas, en notarse en pista.
La época dorada de Jordan resucita... en el garaje de Aston Martin 🔧
Quién iba a decir que la herencia de Jordan no solo vivía en los libros de historia, sino también en los ordenadores de Aston Martin. Newey se ha encontrado con herramientas que probablemente vieron correr a Michael Schumacher en los 90. La próxima vez que Fernando Alonso pida una pieza nueva, igual le responden que la están buscando en el almacén de 1998. Menos mal que el genio de la aerodinámica ha llegado para actualizar el software, aunque sea a base de café y paciencia.