El Museo de los Dinosaurios ha puesto en marcha un proyecto para reexaminar su colección de fósiles almacenados. El objetivo es detectar rasgos anatómicos no observados previamente y generar modelos tridimensionales detallados. Para la ciudadanía, esta iniciativa representa la posibilidad de identificar nuevas especies o características desconocidas, enriqueciendo el conocimiento científico y el patrimonio local.
Escáneres y modelado digital revelan detalles invisibles a simple vista 🦴
El equipo utiliza escáneres de luz estructurada y fotogrametría para capturar cada fósil con precisión milimétrica. Los datos se procesan en software especializado que permite rotar, ampliar y seccionar virtualmente los huesos sin tocarlos. Este análisis digital ha revelado surcos, inserciones musculares y patrones de desgaste que pasaron desapercibidos durante décadas. Los modelos 3D resultantes se archivan y pueden compartirse con otros investigadores para estudios comparativos.
El polvo de los fósiles también guardaba secretos (y no solo arañas) 🕵️
Quién lo diría: durante años esos huesos acumulaban polvo en los sótanos del museo, y resulta que escondían más datos que un examen de paleontología. Ahora, con los escáneres, los científicos descubren que algunos huesos tenían detalles que ni los conservadores habían notado. La próxima vez, quizá encuentren un tiranosaurio con brackets o un triceratops con un tatuaje de la era jurásica. Por ahora, al menos el polvo servirá para algo.