El MINI Cooper E ha pasado por las exigentes pruebas de Euro NCAP y ha salido bien parado. Con un 88% en protección de adultos y un 86% en protección infantil, el utilitario eléctrico premium demuestra que su carácter ágil y divertido no está reñido con una estructura sólida. La carrocería ha sido diseñada para absorber impactos sin comprometer el espacio interior, un logro notable en un vehículo de dimensiones contenidas.
La celda de seguridad rígida que protege sin pesar 🛡️
El secreto del buen resultado reside en el chasis. Los ingenieros han trabajado en una celda de seguridad de alta resistencia que combina aceros de diferentes durezas para dispersar la energía en caso de choque. La batería, al estar ubicada en el piso, no solo baja el centro de gravedad sino que también refuerza la estructura. Los sistemas de asistencia, como el frenado autónomo de emergencia y el aviso de cambio de carril, completan el paquete y justifican el 76% en asistentes de seguridad.
El Mini que te protege, pero no de los baches 😅
Que nadie se lleve a engaño: el MINI Cooper E es un fortín urbano, pero su suspensión deportiva no perdona un mal asfalto. Mientras los ocupantes salen ilesos de un impacto a 64 km/h, sus lumbares pueden resentirse con el adoquín de turno. Es la paradoja del coche pequeño: te salva la vida en un choque, pero te recuerda que vives en una ciudad llena de socavones. Al menos, los niños viajarán tan seguros que ni se enterarán del bache.