La falsificación de katanas ha alcanzado un nivel técnico sofisticado con la alteración del patrón de enfriamiento superficial, conocido como Hamon. Este proceso, que antes requería temple diferencial real, ahora se simula mediante micro-grabado químico con láser. Para detectar estas anomalías, se emplea un pipeline 3D que combina tomografía computarizada con VGSTUDIO MAX y análisis de mallas en MeshLab.
Pipeline de detección: VGSTUDIO MAX y MeshLab 🛡️
El flujo de trabajo comienza con un escaneo volumétrico de la hoja usando VGSTUDIO MAX. Este software permite examinar la estructura interna y la densidad del acero, identificando zonas donde el grabado láser ha eliminado material superficial. Luego, la nube de puntos se exporta a MeshLab para generar una malla 3D de alta resolución. Allí, se aplican filtros de curvatura y análisis de normales que revelan las micro-depresiones del falso Hamon, exponiendo la falta de transición martensítica real.
El Hamon de usar y tirar ⚔️
Lo curioso es que estos falsificadores se esfuerzan más en imitar el Hamon que en templar bien el acero. Gastan horas en un láser para dibujar una línea ondulada, pero la hoja se dobla como un tenedor de plástico al primer golpe. Con VGSTUDIO MAX, detectas el engaño en minutos; el falso samurái se queda sin katana y con la cartera más ligera. Al menos, el láser deja un patrón bonito para colgar en la pared.