Cada lavado libera fibras plásticas de la ropa que acaban en ríos y océanos. Una nueva tecnología emplea fluidos magnéticos inocuos para capturar esos microplásticos antes de que salgan del electrodoméstico. El sistema se instala en el desagüe y promete reducir la contaminación sin complicar el ciclo de lavado.
Cómo funcionan estos filtros magnéticos 🧲
El dispositivo introduce un fluido ferroso no tóxico en el agua de lavado. Las partículas magnéticas se adhieren a las fibras plásticas microscópicas, formando agregados. Luego, un imán potente atrae el conjunto y lo retiene en un cartucho extraíble. El agua filtrada sigue su curso normal. El sistema no requiere electricidad extra ni modificar la lavadora, solo cambiar el cartucho cada cierto número de ciclos.
Adiós a las excusas para no lavar los estropajos 🧼
Ahora resulta que la ropa suelta más plástico que un político en campaña prometiendo soluciones. Pero al menos tendremos un imán para atraparlo. Lo próximo será un filtro para las excusas de quien nunca separa los calcetines. Mientras tanto, el microplástico magnético se va directo al cartucho, aunque la pelusa del jersey de tu abuela seguirá siendo un misterio para la ciencia.