El Mazda MX-30, disponible en versiones eléctrica e híbrida, ha pasado por las exigentes pruebas de Euro NCAP con un resultado notable. Con un 91% en protección de adultos y un 87% en protección infantil, el SUV japonés demuestra que su diseño de puertas suicidas no es solo una cuestión de estilo. La clave de su éxito reside en la rigidez de su pilar central, integrado directamente en las puertas traseras.
La ingeniería del pilar central integrado 🛡️
El sistema de puertas suicidas del MX-30 planteaba un reto de seguridad: al no tener pilar B fijo, la estructura debe garantizar la rigidez en caso de impacto lateral. Mazda resolvió esto integrando el pilar en las puertas traseras, que se cierran sobre las delanteras. Esta solución, combinada con acero de alta resistencia, distribuye las fuerzas del impacto de forma eficiente. El resultado es una carrocería que no solo protege a los ocupantes, sino que también mantiene la integridad del habitáculo en colisiones frontales y laterales.
Lo de las puertas no es para todos los bolsillos 💸
Visto lo visto, el MX-30 demuestra que se puede tener un coche con puertas que parecen de película de espías sin perder un ápice de seguridad. Eso sí, si te toca un golpe lateral, esperemos que tu seguro cubra el coste de ese pilar integrado. Porque arreglar una puerta normal ya duele, pero reparar un sistema de puertas suicidas con pilar oculto debe ser como pedir una pizza con extra de ingeniería: el recargo es considerable.