El presidente francés Emmanuel Macron ha alzado la voz contra el aumento global de la pena de muerte. En 2024, al menos 2.707 personas fueron ejecutadas en 17 países, la cifra más alta desde 1981. China, Irán, Arabia Saudita e Irak encabezan la lista. Macron sostiene que esta práctica no genera seguridad ni disuade el crimen, violando derechos humanos fundamentales. La abolición es posible, pero no está garantizada.
El dilema tecnológico de la ejecución moderna 💉
La tecnología ha transformado los métodos de ejecución, desde la silla eléctrica hasta las inyecciones letales. Sin embargo, persisten fallos críticos. Fármacos para inyecciones letales escasean por boicots de fabricantes, y países como Estados Unidos experimentan con nitrógeno, un método que ha causado sufrimiento innecesario. La paradoja es clara: mientras la ciencia avanza, no logra hacer la muerte más humana ni resolver el debate ético sobre su aplicación.
Ejecutar con estilo: la moda que no pasa de moda 👗
Parece que para algunos gobiernos, matar es como el pan: nunca pasa de moda. 2024 batió récords de ejecuciones, algo así como el Black Friday de la muerte. Pero ojo, que Macron dice que no disuade. Quizá los criminales no se asustan porque piensan: si me pillan, al menos salgo en las noticias. La pena capital, ese clásico que nadie pidió pero que algunos siguen celebrando como si fuera el último grito de la temporada. Ironías del progreso.