El próximo kernel Linux 7.3 incluirá una novedad relevante para los usuarios que buscan mayor control sobre su equipo. La función Syscall User Dispatch, diseñada originalmente para mejorar el rendimiento de juegos de Windows en Linux, podrá ser desactivada tanto durante la compilación del sistema como en funcionamiento mediante un comando. Esta medida responde a preocupaciones de seguridad, ya que la característica, aunque útil, abre una vía potencial para ataques. Por defecto, seguirá activa para no romper la compatibilidad, pero los ciudadanos podrán optar por un sistema más protegido si así lo desean.
Cómo funciona el nuevo control de Syscall User Dispatch en el kernel 🔧
La opción de desactivación se implementa mediante un nuevo parámetro de compilación (CONFIG_SYSCALL_USER_DISPATCH) y un comando en tiempo de ejecución. Al inhabilitarla, se elimina la capacidad de ciertos programas, como los juegos de Windows emulados con Wine o Proton, de realizar llamadas al sistema de forma directa y eficiente. Esto cierra una puerta a posibles exploits que secuestran dichas llamadas para ejecutar código malicioso. El equilibrio es claro: los desarrolladores y usuarios avanzados pueden sacrificar algo de rendimiento en aplicaciones concretas a cambio de reducir la superficie de ataque del sistema operativo.
Adiós a la excusa de que el kernel es una caja negra 😅
Por fin, los usuarios de Linux podrán dejar de culpar a los desarrolladores del kernel cada vez que su ordenador haga cosas raras. Si antes era fácil echarle la culpa a Syscall User Dispatch por cualquier cuelgue jugando al Solitario, ahora tendremos que buscar otro chivo expiatorio. Lo mejor es que, si eres de los que piensa que la seguridad es para los débiles, puedes dejar la función activada y seguir viviendo al límite. Total, ¿quién necesita cerrar puertas cuando puedes tenerlas todas abiertas de par en par?