El estudio Laika ha vuelto a captar la atención del público durante el festival de Annecy, donde presentó avances de su próxima cinta Wildwood. La compañía, conocida por títulos como Coraline o Kubo, también montó una exhibición de sus característicos muñecos y escenarios a escala. Este movimiento confirma que Laika mantiene su firme apuesta por la animación stop-motion, un proceso artesanal que contrasta con la producción digital masiva. Además, el anuncio de reestrenos de sus películas clásicas en cines, acompañados de eventos especiales, busca recordar al público el valor del cine hecho a mano.
El meticuloso proceso detrás de cada muñeco de Wildwood 🎭
Wildwood, basada en la novela de Colin Meloy, requerirá un nivel de detalle similar al de producciones previas de Laika. Cada muñeco es una pieza de ingeniería con armazones internos de metal que permiten movimientos precisos. A esto se suman escenarios naturales construidos con materiales como silicona y resina para simular texturas orgánicas. La iluminación se controla con sistemas de luces LED en miniatura para evitar sombras no deseadas. Este proceso, que puede tomar años, se aleja del renderizado por computadora, ofreciendo un resultado visual tangible que el público puede apreciar en cada fotograma.
El stop-motion: la excusa perfecta para no usar Photoshop 🛠️
Mientras otros estudios buscan que sus personajes parezcan reales a base de polígonos, Laika prefiere que sus muñecos tengan la textura de un calcetín olvidado en el cajón. En Wildwood veremos animales parlantes y bosques frondosos, pero lo importante es que alguien tuvo que pintar cada hoja a mano. Eso sí, si algún personaje parpadea mal, no es culpa del software, sino del animador que tuvo que mover 24 veces la misma ceja. Al final, el público paga por ver el sudor artesanal, no por un render sin alma.