La Unión Europea ha decidido imponer un arancel fijo a compras internacionales pequeñas, una medida que encarece productos como cómics o revistas para el ciudadano común. La excusa es proteger la industria local, pero en realidad castiga a consumidores y pequeñas publicaciones culturales sin tocar el verdadero problema: el dumping de gigantes como Shein o Temu, que esquivan normas laborales y ambientales.
Tecnología tributaria: impuestos progresivos según ventas 📊
En lugar de aplicar tasas fijas que duplican el costo de un envío de 20 euros, la solución técnica sería implementar un impuesto progresivo sobre el volumen de ventas de las grandes plataformas. Por ejemplo, un gravamen del 2% para ingresos anuales superiores a 100 millones de euros en la UE. Esto obligaría a Shein y Temu a internalizar costos sociales y ambientales, sin penalizar al pequeño comprador que adquiere un fanzine o una revista técnica.
Bruselas descubre el poder del cómic como amenaza industrial 🎭
O sea, que según la UE un paquete con un cómic de 10 euros es más peligroso para la industria europea que un contenedor de Shein con 500 vestidos de poliéster. La lógica es impecable: mejor gravar al friki que compra su tebeo favorito que ponerle límites a quienes venden camisetas a 3 euros hechas en condiciones dudosas. Así, mientras el ciudadano paga el pato, las grandes plataformas siguen riéndose en aduanas.