La Unión Europea negocia un presupuesto histórico de casi 2 billones de euros. La Comisión Europea propone crear nuevos impuestos propios, como tasas a las emisiones de carbono o a las criptomonedas, para no depender tanto de las aportaciones de los países miembros. Esto significa que el coste de estos gravámenes podría trasladarse directamente a los productos y servicios que usas a diario, desde la gasolina hasta las transacciones digitales.
Cómo las tasas a emisiones y criptos impactan en el desarrollo tecnológico 💻
El nuevo paquete fiscal europeo incluye un impuesto a las transacciones de criptomonedas y un gravamen sobre las emisiones de CO2 en sectores como el transporte y la energía. Para las empresas tecnológicas, esto supone un aumento de costes operativos. Si una minería de bitcoin consume electricidad gravada por emisiones, el precio de cada token sube. Lo mismo ocurre con los servidores en la nube: las compañías trasladarán el recargo al usuario final, encareciendo suscripciones y servicios online.
Bruselas descubre la máquina de hacer dinero con tus tuits y bitcoins 💶
La Comisión Europea ha tenido una idea genial: en lugar de pedir más dinero a los gobiernos, que suelen decir que no, van a grabar todo lo que se mueve. ¿Emisiones de tu coche? Impuesto. ¿Compras criptomonedas? Impuesto. Pronto veremos un impuesto por respirar aire con CO2 o por cada like en redes sociales. Así, mientras los políticos discuten en Bruselas, tú pagarás más por el café, el bus y hasta por el meme que compartes. Al menos, el dinero llegará a Europa sin que nadie se queje... hasta que llegue la factura.