Google y Amazon han visto sus emisiones de carbono aumentar un 16% y 18% en 2025. La causa principal es la masiva demanda energética de los centros de datos que alimentan la inteligencia artificial. Este crecimiento pone en jaque los compromisos climáticos de ambas compañías y, de paso, frena la lucha global contra el cambio climático.
El coste energético de entrenar a una IA ⚡
Cada consulta a un modelo de lenguaje grande consume hasta diez veces más electricidad que una búsqueda tradicional en internet. Para mantener la velocidad de respuesta, las empresas despliegan miles de GPUs que funcionan 24/7. Este consumo obliga a usar fuentes fósiles cuando las renovables no cubren la demanda. El resultado es una huella de carbono que crece al mismo ritmo que la sofisticación de los algoritmos.
La IA salvará el planeta (pero antes lo calienta un poco) 🔥
Ahora resulta que para que una inteligencia artificial nos recomiende la ruta más ecológica en coche, antes hay que quemar carbón en un centro de datos. Es como pedirle a un fontanero que arregle una fuga abriendo todas las llaves de paso. Mientras las tecnológicas prometen un futuro verde, sus facturas de luz y sus emisiones suben como la espuma. Ironías del progreso.