La escasez global de chips de memoria ha golpeado con fuerza a los teléfonos de bajo costo. En estos dispositivos, la memoria ya representa hasta el 64% del precio total de fabricación. Como resultado, las ventas caerán un 22% este año, según analistas del sector. Los fabricantes se enfrentan a un dilema: subir precios o dejar de producir modelos económicos. Para el consumidor con poco presupuesto, conseguir un móvil básico será más caro y complicado.
La memoria se come el 64% del coste de producción 💾
Los chips DRAM y NAND han duplicado su precio en doce meses, afectando directamente a los terminales de gama de entrada. Un móvil de 100 euros ahora cuesta 130 solo en componentes de almacenamiento y RAM. Los fabricantes asiáticos, principales productores de estos modelos, ya han reducido sus pedidos un 30%. La solución técnica pasa por usar memorias más lentas o reducir la capacidad, pero eso afecta al rendimiento. Algunas marcas optan por lanzar versiones con 2GB de RAM, algo insuficiente para apps actuales.
Solución: vender el móvil sin memoria, se la pide prestada al vecino 🤡
Ante la subida de precios, los fabricantes estudian opciones creativas. Una fuente anónima sugiere vender el teléfono por partes: la pantalla por un lado y la memoria por otro. Otra idea es incluir una tarjeta perforada para que el usuario anote los números a mano. Lo más probable es que en unos meses veamos móviles con 128MB de RAM y el eslogan: corre como uno de 2010. Al menos, si no puedes comprar uno, siempre puedes usar el de tu abuela.